Liderar eficazmente en un entorno militar diverso en orígenes, preferencias y objetivos es un gran desafío. El liderazgo en el ejército no se trata solo de dar órdenes, sino también de la capacidad de influir, motivar e inspirar a los soldados para que completen sus misiones. Las habilidades profesionales y tácticas son importantes, pero las habilidades blandas, o habilidades interpersonales, son el núcleo para crear influencia y cohesión en el equipo. Este artículo se centra en las habilidades blandas necesarias para un soldado de infantería, que incluyen la autoconciencia, la capacidad de crear cercanía y la recepción de retroalimentación.
La autoconciencia es la capacidad de verse a uno mismo objetivamente, evaluando las fortalezas, debilidades, sesgos y prejuicios propios. Un soldado con autoconciencia comprenderá cómo lo perciben los demás y ajustará su comportamiento para minimizar los posibles conflictos. También es sensible a los factores culturales y sociales que influyen en las interacciones dentro del grupo, ajustando así su estilo de comunicación para lograr el efecto deseado.
La capacidad de crear cercanía ayuda a los soldados a comunicarse y construir relaciones fácilmente con sus compañeros. Esto crea las condiciones para un intercambio de información abierto y honesto, lo que ayuda a los líderes a comprender mejor las preocupaciones y dificultades de los soldados, mejorando así su calidad de vida y motivándolos. Para crear cercanía, los soldados deben comprender cómo los perciben sus subordinados, comprendiendo los desafíos sociales relacionados con el género, la raza, la religión, la cultura y el estatus económico. Necesitan crear un entorno de trabajo que permita cometer errores y aprender, reduciendo la rigidez en la comunicación y centrándose en la resolución de problemas en lugar de culpar.
Recibir retroalimentación es un factor importante para perfeccionar las habilidades blandas. La combinación de autoconciencia, la capacidad de crear cercanía y la recepción de retroalimentación forman la cadena de evaluación necesaria para el desarrollo personal. La autoconciencia es como una hipótesis sobre las fortalezas y debilidades de uno mismo, la capacidad de crear cercanía crea las condiciones para recibir retroalimentación, y recibir retroalimentación es el último paso para aceptar conclusiones y sugerencias de evaluaciones personales y colectivas. Para recibir retroalimentación de manera eficaz, los soldados deben ser humildes para aceptar comentarios y evaluaciones de otros, incluso las críticas negativas. Buscar activamente retroalimentación de diversas fuentes, especialmente de personas con diferentes orígenes raciales, de género y rangos, ayudará a los soldados a tener una visión más multidimensional y completa de sí mismos.
El Modelo de Requisitos de Liderazgo del Ejército (ALRM) con tres pilares "Ser, Saber, Hacer" proporciona una guía específica para desarrollar habilidades blandas, incluyendo la empatía, la humildad, la destreza en la comunicación, la construcción de confianza y la comunicación efectiva. Por ejemplo, un soldado que tiene empatía tendrá la capacidad de comprender las emociones de los demás, establecer buenas relaciones y considerar las perspectivas y emociones de los demás al tomar decisiones.
Desarrollar habilidades blandas es un proceso continuo que requiere un esfuerzo constante. Los oficiales profesionales comprometidos a convertirse en líderes excelentes deben centrarse en desarrollar habilidades blandas además de mejorar el conocimiento profesional y táctico. Un buen líder no solo da órdenes, sino que también comprende y une a los soldados, creando un colectivo unido que valora las contribuciones y puntos de vista de cada individuo. Todos los soldados merecen ser liderados por personas con buenas habilidades blandas, y esto requiere un esfuerzo de aprendizaje y aplicación, comenzando por reconocer la importancia de las habilidades blandas.